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ART-GALLERY
TESTIMONIOS GRÁFICOS DE
"El Vino en la Pintura...":

Tumba de Najt - Siglo XV ac.
Obispo bendiciendo un barril. Relieve en la catedral de Reims hacia el año 1240
Bodas de Caná de Veronés. 1563
La Virgen de las uvas de Mignard 1640
El Rey de las Habas de Jordaens hacia 1650
Museos aludidos :
Museo del Louvre : www.louvre.fr

Museo del Prado : www.museodelprado.es

Museo Frans Hals : www.epdlp.com/pintor.php?id=265

Museo de Hª del Arte de Viena : www.minube.com/rincon/museo-de-historia-del-arte-de-viena-a3854

Descalzas Reales : www.patrimonionacional.es y Clics posteriores en Monasterios y Conventos y en Monasterio de las Descalzas Reales
El Vino en la Pintura Barroca

Por Carmen Delgado (Historiadora del Arte)

     A lo largo de la historia el mundo del vino ha formado parte de las más variadas representaciones pictóricas de la cultura occidental siendo fiel reflejo de los diferentes procesos de elaboración populares; así como de los múltiples significados religiosos y paganos. Su simbología nos acerca a la sociedad-espíritu de cada momento de la historia.

     Ya desde el mundo egipcio aparecen pinturas en las tumbas con escenas singulares donde el cultivo de la vid se hace presente mostrando las costumbres y tradiciones del momento como es el caso de la tumba de Najt en Egipto dentro del Imperio Nuevo en la XVIII dinastía tebana. En el mundo grecolatino tanto los vasos como los mosaicos nos enseñarán ritos y costumbres relacionados con el servir el vino dentro de ceremonias espectaculares, siempre ligadas a aspectos religiosos importantes; y ya con los primeros cristianos y en los siglos de la edad media las representaciones y alusiones artísticas al mundo vitivinícola adquirirán una fuerte simbología religiosa adaptando ritos dionisíacos a las celebraciones cristianas.

     En la edad moderna, marco histórico del mundo renacentista y barroco, donde la nostalgia y vuelta al mundo clásico se compagina con los avances más innovadores de la sociedad, las representaciones pictóricas de elaboración, así como el disfrute del vino, adquieren tal protagonismo que se convierten en libros ilustrados sobre la sociedad del momento. Pasajes bíblicos, triunfos eucarísticos, bacanales, bambochadas y bodegones describirán el papel y la importancia del vino en el mundo de los siglos XVI y XVII.


El Triunfo de Baco de Velázquez 1628 - 1629

     Las representaciones religiosas utilizan la imagen del vino como figuración de la Eucarístía en un momento en el que la iglesia católica lucha contra los diferentes focos protestantes; por lo tanto la necesidad de reforzar la creencia en los sacramentos se hace presente en la obra de arte con representaciones triunfales o simplemente con imágenes relacionadas con la Eucaristía como es el caso de Las Bodas de Caná (1562 - 1563, Louvre), pintura de Veronés para el refectorio de San Giorgio Maggiore, donde la historia evangélica se transforma en un despliegue de opulencia y en una puesta en escena de las grandes fiestas de los patricios captando todos sus efectos de brillantez visual. Se trata del primer milagro de Cristo y por tanto el inicio de su vida pública. La transformación del agua en vino se ha querido ver relacionado con el culto de Dionisio realizado anualmente en su mismo templo situado en la isla de Andros. El paralelismo entre los ritos de la religión grecolatina y el mundo cristiano son innumerables.

     Las interpretaciones dadas a la tela de Veronés son varias desde un símbolo eucarístico, hasta la imagen del matrimonio de Cristo con la iglesia y la transformación de la sinagoga en iglesia católica (agua/sinagoga - vino/iglesia). La tela de gran majestuosidad presenta a los comensales en disposición de herradura, todos ellos disfrutando del banquete envueltos en un escenario lleno de color y espectáculo pictórico veneciano. Es tanta la majestuosidad que el tema principal se puede confundir con una simple escena de banquete escondiendo todo su mensaje religioso.

     El vino como símbolo eucarístico aparece en numerosas obras de arte. Ya en el siglo XVII la representación de Cristo como Lagar místico es prueba de ello. Imagen que, procedente de la cultura oriental, enlaza con la idea de la fuente de vida. El origen de este tema procede de dos pasajes bíblicos: el libro de los Números, donde la imagen del racimo que los exploradores enviados por Moisés a la tierra prometida suspenden de una pértiga es la imagen novotestamentaria de Cristo en la Cruz; y en el texto del profeta Isaías donde se evoca la cólera de un Dios vendimiador, Aquel que sólo pisa el Lagar. Las representaciones de este tema han ido variando a lo largo del tiempo, desde la imagen de un Cristo sentado o tumbado pisando el vino como símbolo de derramar su sangre por la humanidad, hasta la representación de Cristo en la cruz que derrama su sangre en un cáliz o incluso barricas sostenidas por los apóstoles, imagen que bien podría servir para una corporativa vinícola como sirvió entonces.

     En el punto álgido de la Contrarreforma las representaciones eucarísticas como defensa de la fe católica se hacían más presentes en las diferentes manifestaciones artísticas, como se puede observar en la serie de tapices de las Descalzas Reales de Madrid realizados por Rubens. En estas escenas, más que la presencia física del vino, tenemos una presencia simbólica en grado sumo.

También las prefiguraciones de la Pasión a través del vino se convierten en habituales, como se puede ver en repre     sentaciones marianas donde La Virgen sostiene al niño Jesús en brazos que juguetea con un racimo; así como la uva es la materia de la que surge el vino, Jesús es el hombre del que saldrá la sangre redentora. Mignard, pintor francés del siglo XVII, nos lo muestra perfectamente.

     Pero el barroco no sólo nos da imágenes simbólicas religiosas del vino, sino también paganas que a su vez enlazan con los antiguos ritos religiosos grecolatinos y por lo tanto con su origen mitológico. Dionisio, como dios del vino, difusor del cultivo de la vid, portador de alegría y fundador de las fiestas más célebres de la Antigüedad, llamadas en su honor bacanales, será el protagonista de esta serie de pinturas.

     La representación del dios Baco y de sus bacanales es algo que todos tenemos muy presente en Velázquez y su Triunfo de Baco (1628, Museo del Prado, Madrid) donde más que la representación de una fiesta en la que se nos muestre el ritual del vino, ya contemplado en vasijas griegas y mosaicos romanos, vemos a un Baco que nos observa, sentado, apacible en un momento en que visita la tierra de los hombres rodeado de su cortejo, compuesto por personajes sacados de los ambientes más míseros de la sociedad española del siglo XVII: una de las representaciones en las que el vino tiene mayor protagonismo sin ser una imagen didáctica sobre las costumbres y secretos de su cultivo y elaboración.
     

Pero no sólo el vino formaba parte de las imágenes báquicas; también estaba presente en escenas muy representativas de la sociedad del momento, escenas que surgían en el siglo XVII pertenecientes a géneros independientes no ligados a connotaciones religiosas. Tal es el caso de las escenas de festines, bambochadas y bodegones, desarrolladas sobre todo en la pintura flamenca y holandesa.

     Protagonistas de las mismas tenemos a Frans Hals, pintor holandés y su Banquete de la milicia cívica de San Jorge (museo Frans Hals) donde, aparte de ofrecer una completa galería de retratos de fuerte veracidad, muestra un gran festín en el que el vino no puede faltar como señal de celebración y alegría al igual que en los ritos grecorromanos.

     El vino será también personaje principal en las aludidas bambochadas, representaciones de borrachos o banquetes ridículos, como los creados por el flamenco Jordaens y su Rey de las Habas (h. 1650, Museo de Historia del Arte de Viena), una obra que muestra perfectamente la faceta más banal y ridícula del exceso, pero que a su vez recuerda el sentido de esas bacanales donde el protagonismo lo adquiría la fiesta, el regocijo y el disfrute del vino.

     Este tipo de escenas populares tuvieron más desarrollo en los actualmente llamados Países Bajos debido a la convivencia permanente con el protestantismo y a la demanda de una clientela en su mayoría burguesa que tomaba la obra de arte como objeto de disfrute en la intimidad del hogar. De ahí también que los bodegones proliferaran tanto en la pintura flamenca y holandesa aunque con matices diferentes entre las mismas: los bodegones flamencos llevaban un sentido religioso implícito; mientras que los holandeses (cultura protestante) pintaban bodegones para el deleite.

     Como hemos podido observar, el protagonismo del vino en las manifestaciones artísticas ha sido continuo. Un libro-testimonio vivo en el que hemos podido conocer las costumbres y vida de nuestros antepasados.


LA ZARAGOZANA
Con ÁMBAR 1900 a Londres
Amaral ha anunciado la primera de las fechas de su gira europea. El próximo 27 de abril actuarán en el legendario HMV de Londres. Esta sala abrió en 1935 y por ella han pasado los más importantes nombres de la escena pop como Oasis, Coldplay o P.J.Harvey.
En este edificio estilo Art Decó, originalmente construido para albergar un cine, presentará su álbum Hacia lo Salvaje la banda zaragozana Amaral. La acompañarán en su actuación europea varios fans invitados por Ambar 1900, que a su vez han participado en una acción promocional de la edición conmemorativa de esta cerveza dedicada a las doce canciones de su nuevo disco.
En la sala HMV Forum de Londres, con un aforo de 2.400 personas, han actuado estos últimos meses, artistas como Kaiser Chiefs, Jamiroquai, Bloc Party o The Drums. Y se espera la visita además de Amaral, de Dj Cruz, los legendarios UFO o Simple Plan.
Ambar 1900 lanzó en diciembre una edición especial de 12 botellas con las 12 canciones del último disco de Amaral, Hacia lo Salvaje.
La acogida de los seguidores de Amaral ha sido espectacular y ya se han vendido más de 250.000 botellas y numerosas han sido las peticiones desde varios países.
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